Estefanía Banini, la Estefanía Banini del fútbol argentino

Por Verónica Gómez. Se está jugando en Francia el mundial de fútbol femenino del que la Selección Argentina es parte por tercera vez en su historia. Participó en 2003 y 2007 siendo eliminada en primera ronda en ambas competencias y sin sumar puntos

Hemos vivido en Argentina en los últimos dos años un cimbronazo deportivo y social inédito que involucró a todas las jugadoras de fútbol femenino del país. Una lucha que llevaba más de 20 años encontraba su explosión de carácter y hartazgo en el predio improvisado de AFA y hacía su presentación a los ojos del mundo en Chile mientras se jugaba la Copa América de la categoría. De pronto el país que vendía la pasión y la naturalidad de nacimiento en el amor por jugar a la pelota tenía a todo un sector escondido bajo la alfombra y con migajas para movilizarse y desempeñar sus labores. Las jugadoras de la selección argentina tenían un trato casi esclavizante para jugar un partido o un torneo. Si eso sucede en el plano mayor, imaginen bajo qué condiciones se forman y conforman los equipos femeninos de clubes nacionales. Sin casi encontrar eco en los medios, estuvieron 18 meses sin entrenarse y en 2017 decidieron ir al paro por pagos de viáticos de $150/200 por cada día adeudados. Sí, la misma AFA que genera miles de millones de dólares con el fútbol masculino no podía cooperativizar los ingresos para el desarrollo y la dignidad del fútbol femenino. Ahórrense el "el fútbol masculino genera plata y las pibas no" que a eso lo voy a explicar al final. En fin, en el medio del conflicto para cobrar lo que ahora te sirve para un litro de leche y un kilo de pan, las fotos de la indumentaria para el torneo de Chile, AFA las realizaba con una modelo porque por qué tendría que ser la cara y el cuerpo de las jugadoras quiénes representaran los colores que defendían. Imaginate a la camiseta Argentina modelada gráficamente por Horacio Cabak en lugar de Messi y después retrucame esto que escribí. A todo esto y contra cualquier pronóstico, en el país trasandino Argentina lograría la clasificación a los Panamericanos que luego las llevarían a jugar el repechaje frente a Panamá para terminar clasificando a Francia. Todo sin perder de vista que debía pelear a cada paso. En el medio pasó otro huracán, Macarena Sánchez se convertiría en la bandera de la lucha por la profesionalización y desde enero de este año nada sería igual. Consiguieron un pequeño aporte por parte de AFA para tratar a las jugadoras de la primera división como lo que son, trabajadoras. Consiguieron predio en AFA para practicar. Consiguieron indumentaria. Consiguieron viáticos dignos. Consiguieron ser las caras de esta lucha. Consiguieron jugar en la Bombonera. Consiguieron cobrar por jugar. Consiguieron llenar un estadio. Consiguieron televisación. Y les falta seguir consiguiendo cosas. Y no van a parar de buscarlas. Pero parece que no consiguieron tener nombre y apellido. Correa es la Romero del arco. Banini es la Messi de la cancha. Todas son las "inserte jugador masculino aquí" del fútbol femenino. Por machismo y por ignorancia ni se han tomado el trabajo de averiguar quiénes son las referentes en cada puesto de la cancha a nivel mundial, no saben quién es Marta que también tiene su propia pelea por los ingresos de las marcas que la visten, no saben quién es Alex Morgan, no saben quién es Home Sawa, o Carli Lloyd, o Vera Da Silva o infinidad de jugadoras destacadas en sus selecciones, no tienen idea. Ahora y a las apuradas simplemente porque han visto un nicho económico, el siempre bien ponderado kiosco periodístico, les piden a las que cubrieron a pulmón durante años partidos, protestas y lágrimas que les pasen data sobre qué es un mundial de mujeres. Tengan la delicadeza de googlear al menos. Volviendo al mundial de las pibas, hoy perdieron con Inglaterra luego de un gran encuentro físico y mental en el segundo partido del Grupo D. Un 1 a 0 que denotan que hicieron lo imposible por aguantar el empate porque estadísticamente con 3 empates podrían clasificar a la segunda fase. Ahora necesitan una mano de otros equipos en otros grupos para que ganen contra rivales que no han sumado puntos y de esa manera jugar todas las cartas al tercer encuentro frente a Escocia. Futbolísticamente Argentina es un equipo muy conservador que espera el error rival para intentar convertir pero sin el suficiente desarrollo técnico para marcar la diferencia sin ayuda momentánea y Escocia tiene todo eso con un pequeño déficit físico con respecto a nuestra selección que se puede aprovechar sin olvidar que la enjundia, orgullo y los sueños de estas chicas, aparte de ponerlas en esta competencia, las harán llegar muy lejos. Pero muy lejos. Todos los deportes por más idiosincráticamente vinculados que estén con una nación necesitaron ayuda del estado en su totalidad para también formar esa idea. Lo tuvo el fútbol masculino, lo sigue teniendo, es común ver noticias sobre "inversión en la formación y escolarización de inferiores de X club", "ampliación de X estadio para la promoción del turismo", "aportes de X provincia para X equipo para resguardar los balances económicos y permitir el desarrollo deportivo". Nadie genera todo por sí mismo cuando se trata de un colectivo y menos cuando recién empieza a mostrarse al mundo. El fútbol femenino también puede generar los miles de millones que ofrece el masculino como sucede en otras partes del mundo, sólo necesita la palanca inicial y no es dinero mal gastado o un gasto innecesario, el deporte debe ser una columna de las políticas de Estado, no pretendo que lo entienda un gobierno que intentó degradar la secretaría de Deportes a Agencia de taxis pero sí que se termine la ignorancia mediática que habla del presente incipiente de las pibas como el parámetro general y vitalicio de análisis de la actividad. Hasta 1931 el fútbol masculino fue amateur. Casi 50 años jugando en el barro con copas de leche conseguidas de maneras similares a los últimos ascensos de la B Metropolitana. Hubo una decisión gubernamental tras una lucha que confluyó en un paro total de actividades hasta que los trataron como lo que eran, trabajadores. Los estadios argentinos tienen la firma de los impuestos de todos nosotros, sin excepción. Todas las quiebras de los clubes del fútbol argentino, también. Todos los partidos tienen publicidad estatal municipal, provincial o nacional. Y podría seguir todo el día pero ya se entiende el punto. Sacale el Estado al fútbol masculino y después decime cuánto aguanta sin pedir la escupidera y "los pibes sí generan". No se coman el chamuyo del hipermarketing, somos grandes, pocos y nos conocemos mucho. Las pibas tienen nombres, tienen sueños y tienen más ovarios que varias generaciones juntas. Ojalá lleguen a octavos de final del mundial de Francia, y si no, la premisa es la misma, el fútbol femenino será feminista, profesional y disidente.

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