TUCUMÁN

30 de julio de 2019

Una niña tucumana escuchó por primera vez luego de ser operada en el Hospital de Niños

La pequeña paciente conoció el mundo del sonido a sus dos años y medio. Luego de atravesar por una cirugía de implante coclear bilateral, y acompañada por

 

La experiencia de Sofía Urueña comenzó hace unos meses cuando fue diagnosticada con una hipoacusia de nacimiento. Los padres de la bebé, Romina Andrada y David Urueña, notaron una situación extraña en ella y decidieron llevarla a diversos efectores de salud, hasta que al llegar al hospital del Niño Jesús y gracias al trabajo de un equipo interdisciplinario, puedo realizar el tratamiento adecuado para oír.

“La nena llegó en primera instancia al consultorio del doctor Gandur, donde él pidió realizarle diferentes tipos de estudios. Es importante tener en cuenta el tema de la detección temprana. Una vez que ya tuvimos esos estudios, determinamos que la paciente tenía una hipoacusia severa a profunda, y empezamos a estimularla con audífonos durante más de un año. Luego determinamos realizar un implante coclear, en este caso fue bilateral, pero en algunos pacientes puede ser unilateral, ósea que se de en un solo oído ese tipo de hipoacusia. No todos los pacientes son candidatos a un implante coclear, siempre se determina esto en base a una serie de evaluaciones y estudios. Se hacen tomografías, examen psicológico, tanto al paciente como a la familia, para determinar si es un buen candidato”, relató la licenciada en fonoaudiología Natalia Clavería, miembro del equipo que asistió a Sofía.

Y destacó que la familia es el eje central de todo porque los pacientes necesitan una buena contención para avanzar: “El cirujano hace el 10 por ciento, es muy importante el posoperatorio. Realizar calibraciones, la rehabilitación auditiva, sin esto nosotros no podemos evolucionar, entonces la familia tiene un eje principal en todo niño que sea implantado”.

Tucumán es una de las provincias que tiene en forma activa el Programa de Detección Temprana de Hipoacusia, el equipamiento posterior de los chicos con audífonos y, ante la falta de respuesta positiva, el implante coclear.

“La importancia de esto es que somos uno de los pocos centros del interior del país que nos conformamos como equipo y donde tenemos profesionales desde audiólogas, fonoaudiólogas, médicos; la idea es que cada vez se vaya incorporando más gente para que todo esto se haga dentro del hospital. Dar una respuesta más rápida al paciente”, expresó el doctor Martin Fontana, médico otorrinolaringólogo de la institución.

En tanto, su colega, doctor Gustavo Gandur, detalló: “En este caso, la chiquita presentó una hipoacusia de nacimiento, no escuchaba nada, a pesar de que estuvo con audífonos y todo. Nosotros escuchamos con el cerebro, no con el oído. El oído es el transductor que manda la información, es una energía biomecánica que se trasforma en eléctrica de la cóclea, y eso es lo que manda el estímulo. Entonces, el estímulo eléctrico lo manda el implante ante un sonido, el procesador que es lo que va afuera es lo que manda y produce el estímulo eléctrico en la cóclea, ya que ella no tenía las células nerviosas, y eso es lo que estimula al cerebro. Hoy haremos esto, conectar, darle el estímulo para que Sofía escuche, todo el proceso se realiza en el hospital de Niños”.

La importancia de este trabajo en equipo y poder hacerlo en un mismo lugar, es que los pacientes pueden ser evaluados y seguidos por el mismo personal, como así también que no deben trasladarse a otros efectores para completar el tratamiento.

“Es algo inexplicable, tanto estuvimos esperando por esto que realmente es algo maravilloso. Lo veíamos tan lejanos y gracias a Dios se dio la posibilidad que sea tan pronto. El diagnóstico fue complicado al principio porque la diagnosticaron con TEA. Después vinimos aquí, le hicieron una audiometría y se dieron con que no escuchaba. Sin embargo, se portaron muy bien todos. Después de varios estudios y tras saber que Sofía tenía hipoacusia bilateral profunda, comenzamos a atenderla con el doctor Gandur. Estamos felices, ahora comienza una nueva etapa de su vida”, resaltó emocionada su mamá, Romina.

Su papá, David, aseguró que el momento de la activación del implante fue algo hermoso, “la reacción de ella nos llenó el corazón”. Y sostuvo que desde el principio todos los profesionales estuvieron acompañándolos: “Nos explicaron todo, estaremos agradecidos eternamente”.

 

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