SALUD

22 de agosto de 2018

¿Qué ocurre con tu cerebro cuando pasas mucho tiempo sentado?

Estar sentado durante horas sin moverte puede volver lento el flujo de sangre hacia el cerebro, según un nuevo estudio preventivo de oficinistas, un hallazgo que podría tener implicaciones para la salud mental a largo plazo. Sin embargo, levantarse y caminar durante solo dos minutos cada media hora parece repeler este declive en el flujo sanguíneo cerebral y podría incluso acelerarlo.

 

Investigaciones han mostrado que permanecer sentado de manera ininterrumpida disminuye el flujo de la sangre a distintas partes del cuerpo. La mayoría de estos estudios se enfocaron en las piernas, que son las más afectadas por nuestras posturas, ya sea que estemos de pie o no. Si te quedás sentado durante varias horas, el flujo de la sangre en los numerosos vasos sanguíneos de las piernas puede disminuir.

En el estudio, publicado en junio en Journal of Applied Physiology, los investigadores de la Universidad John Moores de Liverpool, Inglaterra, reunieron a quince hombres y mujeres que realizaban trabajo de oficina. Los científicos querían reclutar personas que habitualmente pasan tiempo frente a un escritorio, ya que para ellas sería normal pasar largas horas sentadas.

Los investigadores les pidieron a estos hombres y mujeres que acudieran al laboratorio de desempeño físico de la universidad en tres ocasiones distintas. Durante cada una de ellas, se les colocaron diademas especiales con sensores de ultrasonido que seguirían el rastro del flujo sanguíneo a través de su arteria cerebral media, una de las principales arterias que lleva sangre al cerebro.

También respiraron brevemente en máscaras que midieron sus niveles de dióxido de carbono al inicio de la sesión, para que los científicos pudieran ver si los niveles de este gas podrían producir cambios en el flujo sanguíneo hacia el cerebro. Los niveles de dióxido de carbono en la sangre pueden verse alterados por cambios en la respiración, entre muchos otros factores.

Luego, los participantes pasaron cuatro horas simulando tiempo en la oficina, sentados frente a un escritorio y leyendo o trabajando en una computadora. Durante una de estas sesiones, no se pararon a menos que tuvieran que ir al baño, que estaba cerca.

Durante otra visita, se les indicó levantarse cada treinta minutos y dirigirse hacia una cinta caminadora ubicada cerca de su escritorio. Caminaron durante dos minutos a cualquier velocidad que les pareciera cómoda, y lo hicieron en una velocidad pausada promedio de cerca de 3,2 kilómetros por hora.

En la sesión final, dejaron la silla después de dos horas, y luego caminaron en las caminadoras durante ocho minutos a la misma velocidad lenta.

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