4 de agosto de 2019

Línea de estrés

Atlético Tucumán no tiene puntos en el campeonato (perdió 2-1 ante Rosario Central en el debut)

 

Por Verónica Gómez.

El sistema de tres defensores implica tener un líbero y dos stoppers. Tener líbero y stoppers que conozcan a la perfección la posición, los tiempos y que hayan jugado juntos el tiempo suficiente para conocer los tiempos y posiciones de sus compañeros. Una vez que se conocen entre ellos, el mediocampo también tiene que acoplarse porque también tiene funciones específicas cuando ataca y sobre todo cuando defiende. Debe saber cuidar la espalda del que desborda, debe saber alternar las posiciones del que asiste un compañero.

Son innumerables las especificidades que hacen al funcionamiento colectivo de un equipo que juega con línea de tres taxativa y hoy la línea de tres era línea de tres, no había volantes laterales con capacidad de adaptación defensiva en el retroceso por el sector izquierdo y en el derecho se notó la falta de ritmo futbolístico en Acosta.

No le estoy explicando esto al técnico, menos a los jugadores, todos ellos lo saben mejor que yo y me pueden dar cátedra, estoy tratando simplemente de que el lector sepa cuántas cosas deben confluir para que el sistema defensivo más polémico surta un efecto positivo en el desempeño.
A Atlético le falta ritmo, se nota. Daría la impresión que no fueron suficientes partidos los amistosos de pretemporada, también que los nuevos refuerzos tienen que terminar de conocerse y acoplarse a la idea del técnico. Entre 6 y 9 jugadores nuevos por partido en relación a la temporada anterior dejan en evidencia que va a llevar tiempo encontrar resultados y muy probablemente el parate por las elecciones nacionales termine ayudando mucho a esta premisa si la saben aprovechar. Estamos todos acostumbrados a ver un equipo que juega casi de memoria aún con sus limitaciones.
Sentándonos en las butacas del Alfredo Terrera, engalanado para recibir por primera vez en su historia a un rival en primera división con plaza ganada, el partido para Atlético fue un sufrimiento desde el primer hasta el último minuto. Primero el sol, responsable sobre la vista de Lucchetti de que el Laucha no viera la pelota y terminara dentro del arco en el inicio mismo del partido. Después las desatenciones y destiempos defensivos de Gissi y Fernández simulando ser lateral izquierdo pero perdiendo la marca con Meli o Melivilo cada vez que atacaron. Después con Rojas y Acosta sin poder sacarse las marcas de encima ni asistir y ayudar a Toledo y Díaz. Un primer tiempo pidiendo la hora para ir a boxes, interminable, con todas las líneas inconexas a las que sólo las ayudaron la cantidad de yerros y las intervenciones del arquero decano que cómplices, lograron mantener sólo un gol de distancia.
En la segunda parte los dos ingresos ofensivos le dieron vida al visitante para entregarle a los delanteros una que otra pelota que pudiera incomodar al local pero el abuso de los pelotazos y la ceguera nerviosa a la hora de atacar terminaron dándole dos oportunidades con Valencia y Alzugaray, por lo menos, muy claras a CC para ampliar la ventaja. Los errores defensivos ya eran exasperantes. Sobre el final y casi en conclusión nunca estuvo en peligro el triunfo de los santiagueños.
Queda la sensación de que Atlético la sacó barata, que podría haber sido peor. Por lo pronto deberá aprovechar los días extras por venir para reacomodar sus piezas, para tocar las tácticas, acelerar sus ritmos y meterse en campeonato porque nombres tiene sólo debe volver a convertirse en un equipo.

 

 

 

 

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